martes, 14 de noviembre de 2017

Me queda la palabra




Me queda la palabra. 

Solo me queda la palabra, 
patera solitaria a la deriva en el fragor de la tormenta, 
caballo sin jinete y sin bocal desbocado en la pradera. 

Me queda la palabra desnuda 
para lanzarla a la frente del gigante 
con mi honda insolente de cabrero.

Me queda la palabra únicamente, cerilla encendida 
cuya llama dura lo que dura sin quemarse 
la yema incombustible de mis dedos. 

Me queda la palabra con sonido, verbo, 
o sin sonido, quedo, 
desperezando impertinente los silencios. 

Me queda la palabra aguardando guardada, 
cual tesoro de pirata 
en la cueva sin acceso de su isla solitaria, 
en el fondo profundo y sin fondo del trastero. 

Me queda la palabra hecha girones desgarrada 
como vela de velero destrozada 
por el viento huracanado, 

insistiendo en cruzar 
los umbrales fronterizos del estrecho, 
cordilleras nevadas escarpadas, 

desfiladeros sin fin, 
simas con caída sin retorno, 
angostos cañones y desiertos. 

Aún me queda la palabra hecha tinta 
 sin secarse en el tintero 
esperando al cálamo entregarse 

 ausente de prudencias y decorosas vestiduras 
 a la poza termal, tálamo nupcial 
 y crisol primigenio de todos los misterios.



martes, 22 de marzo de 2016

FELIZ AÑO NUEVO (2013)

Disculpa el retraso...
me perdí por el camino...

Miguel Strogoff es mi nombre y soy Cartero del Zar.
Siempre llamo a la puerta dos veces antes de entrar.




Llego tarde, lo sé, pero... ¿qué es el tiempo?

Hace tres años escribí una felicitación para celebrar el año nuevo con mis amigos, familiares y conocidos de vista, incluidos mis acreedores y mis deudores morosos. Solo algunos lo recibieron. 

La que iba destinada a ti se quedó en el tintero o en el sobre sin dirección y sin nombre o en la bandeja de salida. Desde entonces siempre he sentido que te debía algo, que estaba en deuda contigo. Pasé a sentirme como deudor y a sentirte a ti como acreedor. 
Se desequilibró la balanza.

Quiero ponerle remedio ahora, sin más tardanza:



-¡Perdón!    Llego tarde.   Disculpa el retraso. 
Debería haberlo hecho antes, ya lo sé, pero...

He estado ocupado atendiendo otros menesteres 
y he perdido completamente la noción del tiempo.



(Aunque tienes que reconocer que tú tampoco has sido muy puntual. 
¿Cuánto tiempo dices que llevas esperando? ... ... ..¿Tanto?)

(Seguro que también acabas de llegar. ¿Dónde estabas? 
¿Qué has estado haciendo durante todo este tiempo?)





13/02/2013 13:20 (Hoy y Ahora)

(Eso era ayer; hoy ya es mañana para ayer,
día 14, San Valentín, patrón de los enamorados)

A mí el trece me gusta y me va bien con él.
El catorce también, pero ésta es ya otra historia…
para contar otro día…

(Hoy tampoco es ya San Valentín, patrón de los enamorados. Ya se pasó.
Hoy es 19 de febrero, el cumpleaños de mi mama, Amanta Mía.)

(Hoy tampoco es 19 de febrero. Hoy es… Hoy)

Todo lo que va escrito a continuación
es la felicitación que preparé
para enviar a los amigos olvidados
en las fechas señaladas de comienzo de año.

Como ves he previsto la eventualidad 
de que pueda caducar,
ya que habitualmente este tipo de epístolas postales,
al igual que la mayoría de las mariposas, 
ya sean monarcas o plebeyas,
aunque feliz, tienen una vida muy corta:

No más allá de unos pocos días
a contar desde el día del Nacimiento de Niño 
en el Portal de Belén
hasta la noche del Fallecimiento del Año 
en la Puerta del Sol.

La mía no.

Julio
… … …

Para mis viejos amigos:

Los vientos de la vida nos inducen a veces a abandonar puertos, puertas abiertas y amigos a partes iguales y a cambiarlos y sustituirlos por otros nuevos que no por ello son necesariamente mejores. Son sencillamente más útiles para la ocasión. Y los amigos están para eso: para usarlos, para ab-usarlos y para abandonarlos cuando ya no se les puede exprimir más porque de tanto sacarles el jugo no dan más de sí.

Hay, sin embargo, un día, una vez a al año, que conviene darles una alegría: decirles que te acuerdas mucho de ellos aunque no sea verdad, que no los olvidas aunque te cueste recordar su nombre y que los llevas en el corazón, lo cual sí que es cierto pero en un rincón del mismo tan lleno de polvo y de telarañas que es sumamente difícil encontrarlos si es que alguna vez te da por ir a buscarlos; o debajo de la alfombra, que es el lugar más discreto (mi predilecto) para esconder aquello que más quieres, que más amas, o entre los muebles viejos y apolillados del trastero.

No sé cómo te llamas ni el día que te conocí ni cuándo ni por qué deje de verte, de hablarte, de llamarte y de escribirte. No sé a qué te dedicas ahora ni en qué ocupas tus ratos libres si es que los tienes. No sé si vives.

Me acuerdo mucho de ti y no te olvido, (aquí debería poner tu nombre pero no lo recuerdo).

Tu amigo que no te …

… … …


Durante estas navidades he estado preparando mi felicitación, como casi todos los años y como hace todavía una pequeña parte de los que respiramos y aspiramos esencia de occidente y fragancia de cristiandad en esta mitad del mundo.

Ha sido preparada a la luz de las velas de la noche y al calor de las llamas de la lumbre, con esmero y con mimo de jardinero (trece velas exactamente como ésta para que soples y cantes tu “Cumpleaños Feliz”).

Los yogures caducan. Las felicitaciones de Navidad y Año Nuevo también. Llevan en la tapa una leyenda que dice: Consumir preferentemente antes de DD/MM/AA.
Este dato sin embargo no quiere decir que no se puedan consumir sino tan solo que han perdido parte de sus cualidades pero matar, lo que se dice matar… no matan.

En mi felicitación pone: “Consumir preferentemente antes de 20/03/2013”, coincidiendo con el equinoccio de primavera. Es por eso que me he animado a felicitarte el nuevo año aunque sea con unos días de retraso. Todavía estoy a tiempo. Después de esa fecha ya no me hago responsable.

Antes de que llegue el comienzo del nuevo año chino, el de La Serpiente, y antes de que llegue el comienzo de la primavera, cuando ya también los cristianos ortodoxos han cruzado la línea divisoria de su propio calendario…  

         (… y aprovechando el paréntesis de los días sin clase entre dos cuatrimestres…)

Aquí va mi felicitación para este nuevo año que comienza cada día:


Este año las uvas han sido más pequeñas que de costumbre, y negras, como el futuro. Me encargué yo de hacer los paquetitos para todos. Éramos catorce. Como eran negras y pequeñas puse trece pero solo dieron doce campanadas. Una sobró. La hemos guardado para el año que viene, o para el día que convenga. Tal vez para el día del Ayuno. Después de tantas cenas de las cuales están las sepulturas llenas y las arcas del tesoro vacías hemos decidido juntarnos de nuevo para ayunar. Después, cuando dé la una, nos tomaremos la uva que nos sobró. Y nos volveremos a besar. Trece besos otra vez como en la última Cena. Éramos catorce y seremos catorce. Trece besos (13=12+1) Doce de amistad más Uno de amor apasionado, ASÍ con mayúscula, a la Española, pues ya se sabe que la española cuando besa es que besa de verdad y a ninguna le interesa besar por frivolidad.

Yo tuve suerte con la que a mí me tocó.


Estoy impaciente por repetir.


A ver si no lo posponemos demasiado, que el tiempo vuela y se nos está echando encima la Semana Santa y no quiero que el Beso, ese beso que yo añoro y que espero como nieve de enero o de febrero (no quiero esperar al agua de mayo) y que sé que ella desea tanto como yo, se me junte con el Beso de Judas.


¡Que nadie me obligue a tener que elegir!


Notas:
Un año no es un numero entero de días, ya que dura 365.2422 días.
Un año tampoco es un número entero de meses lunares.
Un mes lunar dura aproximadamente 29.53 días, por lo que en un año caben 12.37 meses.
Periodo sinódico (lunación) = 29.53 días
Periodo sidéreo (revolución) = 27.3 días.
¡A mí me caben 13, una docena larga, y aún me sobran diez días! Para ayunar o para cenar… ¡y para besar!

Hay 40 calendarios distintos. No se ponen de acuerdo en el día que comienza el año. Para mí empieza hoy.

¡Ah! ¡Y feliz 2014!


El fin del mundo ya pasó.
Ahora estamos en el otro lado.
Dos mil doce ya es pasado.
Resucitó el Ave Fénix.



 La Muerte



Este arcano representa la muerte, pero no como fenómeno físico, sino como transformación interior que forzosamente y con angustia acarreará la disolución urgente de viejas relaciones. Hay que cortar los cordones y lazos, hay que liberar a las almas prisioneras de sus ataduras. Este proceso transita con dolor porque la destrucción y la pérdida del vínculo generan muchísima tristeza, melancolía y depresión. Al romper los lazos se tiene ganada la mitad de la batalla y se consigue parte de la victoria; cuánto más grande sea el deseo de aferrarse a las viejas relaciones, más difícil de aceptar será la muerte. El Fénix alza el vuelo una vez que el fuego de la conversión ha consumido todo, reduciéndolo a cenizas. Todo el mundo sabrá que ha sucedido, esta energía es muy fuerte como para pasar desapercibida, hay una transformación pública por la evidencia del cambio. El dolor moral sufrido será beneficioso a lo largo de la vida.

(DE UNA PÁGINA DEL TAROT HALLADA EN LA RED)



¡Bienvenidos a la Nueva Vida!

¡¡¡ Ánimo !!!

¿Qué tal vas?
¿Necesitas ayuda?


Aquí un amigo. Para lo que haga falta.



Inicio astronómico del invierno de 2012

El invierno de 2012-2013 comenzará el viernes 21 de diciembre a las 12h 12m hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional - Ministerio de Fomento). Esta estación, la más corta del año desde hace algunos siglos, durará 88 días y 23 horas, y terminará el 20 de marzo de 2013 con el comienzo de la primavera.”
Hemos dejado atrás “la noche más larga”. Ha comenzado el año nuevo, más largo que de costumbre:
¡Dos mil trece! ¡Dos mil trece!
¡Bienvenido, Dos mil trece!
Trece meses de tamaño para un año demasiado me parece.
Este nuevo que comienza tras la cena, ya sin pena
que incremente tu condena grandemente,
trece huevos por docena se merece.





Feliz año te requiero,
compañero de camino, adivino del presente
y certero cazador de incertidumbres,
abnegado labrador de dudas sin ayuda.

El puchero donde danzan los garbanzos,
a la sombra de una zamba, de un fandango,
de una samba o de una rumba que se comba
por el viento huracanado y la tormenta sin templanza
del son sin fin de una zambomba, está en la lumbre,
y el futuro ya maduro, trascendente,
es seguro e inminente.

Disfrutemos del momento del presente y del ahora
y de la eterna inmensidad que se nos nubla 
y se nos vela y que se esconde
en el centro del punto sin materia, 
sin memoria y sin historia de un instante,
y brindemos por la hora y en la hora 
en la que se alzan los brazos
para que brinden las copas mientras los besos se rinden
ante las bocas solícitas de los amantes.

Feliz año, romero, peregrino, camarada
que hoy compartes tu velada y tus sueños y tu mano,
aquella con la que esculpes tu verso 
y con la que pintas de color tu canto y tu brazo,
el mismo que levanta al alto 
tu alada bota rebosante de sagrado vino
para tejer con su fino hilo morado 
el sembrado desbrozado que la reja 
de tu arado hirió con surco firme 
en el campo yermo del olvido
y en el corazón errante y vagabundo 
de tu in Fidel amigo.



¡Que los Hados y las Hadas te sean propicios!

¡Que los Reyes Magos te colmen de regalos!

… … …

¡Que las Huríes del Edén endulcen con sus mieles
e iluminen con las llamas de sus velos 
y las velas de sus tules
tus auroras y tus atardeceres…
y den calor y color
a tus noches!

… … …

Y si eres Hurí…
 

¡Que el Príncipe del Serrallo te elija a ti!









Tarde o temprano...


¡Volveré! 
Te lo aseguro.

(Probablemente el próximo bisiesto, un 29 de febrero.)

(Ahora voy a continuar con el reparto.)

(Es el día de la poesía.)