viernes, 11 de mayo de 2018

Una mano de pintura



Le he pedido prestada sin permiso a mi amigo y cuñau, martín 
el bueno, el más tunante de entre los tunos adosados a mi sangre,
su patera sin pintura y oxidada, rescatada de la dársena olvidada
donde pace y se solaza a voluntad y reproduce a placer y sin control 

el muy apreciado por el chef y orgulloso bogavante,
con objeto de trocarla por el arte de mi experta y hábil mano delicada
en un flamante, boyante y bogante velero bergantín.
Bloga, bloga, marinero en tu barquito velero…



Informe pericial y presupuesto de reparación:


Necesita una mano de pintura esta patera,
previo lijado y limpieza de la herrumbre,
que es del hierro y del acero podredumbre,

como lo es del alma humana la certera
sinrazón de llenarle al usurero la cartera,
y el arcón al avariento prestamista financiero,

con espuertas rebosantes de dinero
y serones con doblones de oro y plata
y bolsones con monedas y divisas extranjeras

y heredades de fortunas indivisas;
y no me refiero a la del tío pobre renegado,
relegado al olvido y sin camisa.


Necesita una mano de pintura esta patera,
previo lijado y limpieza de la herrumbre,
que es del hierro y del acero podredumbre,
como lo es del alma humana la frontera

que divide y que separa desgarrando corazones
por conflictos sin motivos ni argumentos ni razones,
sin valor más consistente que el embuste,
el fraude, el autoengaño, la mentira y la quimera.


Necesita esta patera otra mano de pintura
pues hay que inaugurar periplo nuevo
en esta travesía y una nueva botadura.

Necesita una mano de pintura esta patera a buen seguro,
pues tal como se ve, nadie da por ella ni te ofrece,  
ni la cuarta parte, que es mitad de medio duro.


Rebosante está la caja fuerte de lingotes en el banco del banquero
y la llave que lo guarda en el cajón del escritorio;
y en la cumbre del montón un promontorio
con montañas relucientes de diamantes en bruto y de brillantes.

conseguidos con el uso desmedido y la costumbre
de sangrar las vetas de la tierra y las venas ya medio vacías del minero,
del esclavo temporero sin contrato laboral y del obrero   
y del autónomo empresario, en continua incertidumbre;

que a duras penas consiguen culminar su fin de mes
con su mísero salario
y pagar al conde-duque y al marqués
los impuestos añadidos al erario,

Impregnada está su camisa de sudor y de roja hemoglobina
del amigo compañero por la causa de un barreno
y sembrado el corazón de miedo y desazón,
de rabia e impotencia, de rebelión e inquina.


Cuando esté sonrosada en el árbol la manzana
y en la cepa la racima derrame sus granos por madura
la tomarán entre sus manos con auténtica dulzura
y exquisita atención el hortelano, el jardinero y cosechero;

de la manzana la sidra y el cava de la uva
se llenarán las botellas que se quiebren
contra el casco renovado en el brindis
por la nueva singladura.


Ese día, cuando luzcan en el cielo los azules
y repiquen a fiesta en domingo las campanas,
escapará deslumbrante mi bajel por la bocana
en busca de otros mares y de nuevos estambules. 






El cruce del Misisipi. Feliz año nuevo 2018 (y_2019)



"Al pasar la barca
me dijo el barquero:
Las niñas bonitas
no pagan dinero.
Yo no soy bonita
ni lo quiero ser... “


Hemos cruzado el Misisipi, o casi.
Hemos cruzado el Ebrio y el Rubicón,
el Río de la Plata, el Amazonas y el Ganges;
el Indo, el Nilo y el Volga; el Tiber y el Po;
la Rhone, la Garonne et la Loire.


Hemos cruzado el Río Piedra
y antes de cruzar y después,
sentados sobre una piedra,
a su orilla hemos llorado.


Hemos cruzado el Guadiana,
después de abrirle los ojos,
por no dejarle dormir
cumplida la madrugada,
el Guadalquivir y el Guadalete.


Hemos cruzado el Genil
para llegar a La Alhambra,
allí donde Bohabdil
dicen que como mujer
lloró y lloraba,


obligado a abandonar
el su Serrallo en Granada,
teñido con la añoranza  
de noches dulces de amor
en brazos de sus huríes cristianas,


conquistadas en asedios
a las Torres de León,
otrora cuan siendo apuesto
y gallardo joven, cabalgaba
su montura jerezana


al frente de sus mesnadas,
que luego llamaron "hordas",
por bien ganar su soldada,
cronistas que hacen historia
para el que gana batallas,  


¡Qué cosas tiene la historia,
que cuando tronos se ganan
se pierde toda memoria!


Hemos cruzado alambradas
con sus alambres de púas
y abierto con las ganzúas
cancelas de las murallas.


Hemos saltado las vallas.
Hemos borrado fronteras
de las cartas y en los mapas;
hemos desmontado aduanas


y con los aranceles viejos
hemos hecho monigotes
y confetis de papeles, rositas de pitiminí,
confeccionado guirnaldas,
serpentinas y oropeles, origami y organdí.


Hemos brindado con besos,
abrazos, champán y cava.


Hemos lavado ofensas, rencores y desamores
con el jabón del perdón
y con el agua dulce sin cal ni mal
de la amante y amorosa bendición.


Sigamos para adelante
y mirando al frente
y evitando la estéril conversión
en monumento de sal


por gritarle con rencor, veneno, aguijón,
rabia y saña, mientras el cielo se hunde,
al que tanto te mortificó y vejó
y que tanto y tanto te j...:


"¡Bien te está!"
"!Me alegro por tu desgracia!"
"¡Mal haya la araña que a mí me picó!"


Del diecisiete, La Estrella, al dieciocho, La Luna,
y como mapa guía una carta del Tarot,
montados en La Carreta conducida por El Loco
con dirección rumbo a El Sol.


Caminemos poco a poco
con el paso de El Anciano a la luz de su farol;
que él ya conoce el camino
que tantas veces anduvo


y seguirá recorriendo mientras le quede resuello
y en la vela cera y pábilo y voz en garganta y cuello
y fortaleza en su alma y en su mano
para empuñar un bastón.


Hemos cruzado valientes
como el Cesar conquistador
tras de conquistar las Galias
el Rubicón prohibido.


Vamos a hacer una hoguera
con las naves cortesanas,
las que Cortés no quisiera;
y con las banderas trapos;


y artesanos con las tropas;
y guiñapos con las velas;
y vendas con los harapos
de foques y contrafoques.


Indultaremos al palo mayor
que será plantado en lo más alto
del osado promontorio
y con él la canastilla


adquirida a un comerciante,
traficante de eneas, mimbres y cañas
en el puerto de Sevilla,
y a Rodrigo de Triana, tenor,


cantor y autor de aquella bella romanza
que tanto furor causaba
tras las veladas de amor
y las tardes noches de pitanza.


"¡Barco a la vista!"


(¡Qué vista tiene el señor!)


(¡Y qué voz tan austera y grave
de divo y genial artista!)


Y el capitán que todo lo sabe
lo ha puesto en un puesto clave
para que pase a la historia
por su vozarrona grave,


que, atravesando centurias,
y contemplando milenios,
se escuche a través del tiempo,
antes de que el tiempo acabe.


Y como el tiempo se acaba
para mi relato breve
y en mi página no cabe ya más tinta,
me voy con mi mente encinta


hasta el otoño que viene
en el que si Dios no media
ni lo remedia quien puede,
os obsequiaré de nuevo


con mis retoños de invierno
antes de que la paciencia
santa que ya no tenéis
opte por mandarme al cuerno.


El titulo ya sabéis:


"¡Feliz año nuevo dos mil diecinueve!"


Lo bueno, si breve, bueno.
Lo breve en copa de cava
para el ebrio que no bebe
y una gota le emborracha.


Para los que palmas dais
mientras el concierto acaba
y desde Viena escucháis,
un río se me olvidaba.


Voy a ponerle remedio
como arca para el Diluvio;
justo es ello y ello es obvio:
Su color es el azul


vestido en aguas de gala,
enagua de gasa y tul
y su nombre es el Danubio.


¡Viva Mozart! y ¡Viva Straus!


Con este pícolo verso,
cuesta abajo y en picau,
hermanas, cuñadas todas,


nueras, yernos y cuñaus,
ramas al tronco adosaus,
de otro madero injertaus,


hijos e hijas de esposa,
esposa, diosa y amante,
sacada de mi costau


por un cirujano errante,
para dormir a mi lau,
con un bisturí secante


como cuchillo afilau:
hijos de otras olvidaus,
abandonaus por un padre,

amigos de mi universo,
camaradas del Imserso,
daos todos por besaus.


Ah!, Y se me olvidaba el Rin,
que así es como suena el timbre
en Basilea y en Berlín
cuando lo pulsa el cartero,


que siempre llama dos veces
antes de entrar sin llamar
en puertas que, sin aldaba,
se abren con solo empujar,


ni un pastor junto al portal
que adore a un niño que duerme
sin el pudor de un pañal
en canastilla de mimbre


y que se deja adorar
sin berrear ni llorar.


Ese mensajero acude
para entregarte esta carta,
que algunos llaman postal;
que va sin sobre ni timbre
porque es un tiempo pascual.



jueves, 14 de diciembre de 2017

Todos queremos más

La imagen puede contener: dibujo

Todos queremos más:


“El que tiene un peso quiere tener dos; el que tiene cinco quiere tener diez; el que tiene veinte busca los cuarenta y el de los cincuenta quiere tener cien.”

Canción de mi infancia.

En mi infancia en mi país corría, cuando corría, la peseta, por lo que se deduce que el autor de esta canción había nacido en cualquier lugar remoto al sur del Río Grande.

Al norte del Río Grande y a partir de mil continua la segunda estrofa de la canción siempre duplicando el verso anterior pero en dólares y en inglés.

No está al alcance de cualquiera su traducción. Para comprenderlo hay que tener como mínimo apellidos que empiecen por Rot o por Rock.

En mi infancia en mi país corría, cuando corría, la peseta; que todo hay que decirlo: muchas veces no corría y, cuando corría, corría demasiado porque tan pronto como entraba por la puerta salía por la ventana y apenas nos daba tiempo de verle la cara; todo lo más la cruz. Tampoco es que hiciera mucha falta vérsela. Nos la conocíamos todos. Salía hasta en el NODO, especialmente en el NODO.

La verdad es que en esa época todos nos conocíamos las caras.
Y muy bien; demasiado bien; éramos pocos; no llegábamos a treinta millones en total. En mi barrio menos y en el pueblo no te digo; para qué te voy a contar.

En mi calle las que corrían o circulaban eran las canicas de barro cocido; era el juego rey por excelencia entre los chicos; las chicas se dedicaban a intercambiar cromos. El nuestro era un juego de niños; jugábamos a ganar y perder; ellas también.




Luego cuando crecimos quisimos seguir jugando y conseguimos ser unos grandes perdedores al igual que en nuestra infancia porque con las canicas sucedía lo mismo que con los pesos de la canción:

El que tenía una canica quería tener dos; el que tenía cinco quería tener diez y así había algunos que iban con una bolsa de tela hecha por su madre para transportarlas porque habían ganado tantas que ya no les cabían en los bolsillos. Además, los bolsillos tenían cierta tendencia a dejarse hacer agujeros y se iban perdiendo por ellos gran parte de lo ganado para beneficio de los perdedores que iban caminando detrás y de vez en cuando se encontraban alguna para volver a empezar. !Vamos! Como en la vida misma. Hay cosas que no cambian ni con el paso del tiempo.


Hoy, con el paso del tiempo y a tiempo pasado, he llegado a pensar si aquellas canicas de barro cocido, de tierra cocida, no serían planetas de tierra cocida en horno de alfarero con las que los niños dioses o los dioses niños jugaban para entretenerse y no aburrirse  dejando pasar su infancia medida y contada en eones y cada canica poblada por seres minúsculos invisibles por su tamaño, su pequeñez e insignificancia a la vista de los niños dioses, creyéndose los únicos pobladores y reyes de su único universo, de su única canica.

¡En fin! Como la vida misma.





P.D: En la matemática de la vida como en la de la ciencia se puede observar claramente que el cero, aunque se multiplique por dos cuantas veces se pretenda el resultado final siempre será el mismo, es decir, cero, independientemente de que la unidad de medida se llame peso, peseta, dólar o canica.

¡Vamos! Como la vida misma.


Una última reflexión:

A la vista de que el teorema de "Multiplícate por cero" funciona a la perfección con independencia de la unidad a la que se aplique, podríamos hacerlo extensivo, para que no todo sea negativo, a unidades tales como juicios de valor, censuras, prejuicios, insultos, condenas, ataques verbales, desplantes, castigos de indiferencia, incluso halagos inmerecidos, etc.

Hay mucho donde elegir.


Hay también quien dice que: "Querer es poder".


¡Feliz Navidad!




martes, 14 de noviembre de 2017

Me queda la palabra




Me queda la palabra. 

Solo me queda la palabra, 
patera solitaria a la deriva en el fragor de la tormenta, 
caballo sin jinete y sin bocal desbocado en la pradera. 

Me queda la palabra desnuda 
para lanzarla a la frente del gigante 
con mi honda insolente de cabrero.

Me queda la palabra únicamente, cerilla encendida 
cuya llama dura lo que dura sin quemarse 
la yema incombustible de mis dedos. 

Me queda la palabra con sonido, verbo, 
o sin sonido, quedo, 
desperezando impertinente los silencios. 

Me queda la palabra aguardando guardada, 
cual tesoro de pirata 
en la cueva sin acceso de su isla solitaria, 
en el fondo profundo y sin fondo del trastero. 

Me queda la palabra hecha girones desgarrada 
como vela de velero destrozada 
por el viento huracanado, 

insistiendo en cruzar 
los umbrales fronterizos del estrecho, 
cordilleras nevadas escarpadas, 

desfiladeros sin fin, 
simas con caída sin retorno, 
angostos cañones y desiertos. 

Aún me queda la palabra hecha tinta 
 sin secarse en el tintero 
esperando al cálamo entregarse 

 ausente de prudencias y decorosas vestiduras 
 a la poza termal, tálamo nupcial 
 y crisol primigenio de todos los misterios.



martes, 22 de marzo de 2016

FELIZ AÑO NUEVO (2013)

Disculpa el retraso...
me perdí por el camino...

Miguel Strogoff es mi nombre y soy Cartero del Zar.
Siempre llamo a la puerta dos veces antes de entrar.




Llego tarde, lo sé, pero... ¿qué es el tiempo?

Hace tres años escribí una felicitación para celebrar el año nuevo con mis amigos, familiares y conocidos de vista, incluidos mis acreedores y mis deudores morosos. Solo algunos lo recibieron. 

La que iba destinada a ti se quedó en el tintero o en el sobre sin dirección y sin nombre o en la bandeja de salida. Desde entonces siempre he sentido que te debía algo, que estaba en deuda contigo. Pasé a sentirme como deudor y a sentirte a ti como acreedor. 
Se desequilibró la balanza.

Quiero ponerle remedio ahora, sin más tardanza:



-¡Perdón!    Llego tarde.   Disculpa el retraso. 
Debería haberlo hecho antes, ya lo sé, pero...

He estado ocupado atendiendo otros menesteres 
y he perdido completamente la noción del tiempo.



(Aunque tienes que reconocer que tú tampoco has sido muy puntual. 
¿Cuánto tiempo dices que llevas esperando? ... ... ..¿Tanto?)

(Seguro que también acabas de llegar. ¿Dónde estabas? 
¿Qué has estado haciendo durante todo este tiempo?)





13/02/2013 13:20 (Hoy y Ahora)

(Eso era ayer; hoy ya es mañana para ayer,
día 14, San Valentín, patrón de los enamorados)

A mí el trece me gusta y me va bien con él.
El catorce también, pero ésta es ya otra historia…
para contar otro día…

(Hoy tampoco es ya San Valentín, patrón de los enamorados. Ya se pasó.
Hoy es 19 de febrero, el cumpleaños de mi mama, Amanta Mía.)

(Hoy tampoco es 19 de febrero. Hoy es… Hoy)

Todo lo que va escrito a continuación
es la felicitación que preparé
para enviar a los amigos olvidados
en las fechas señaladas de comienzo de año.

Como ves he previsto la eventualidad 
de que pueda caducar,
ya que habitualmente este tipo de epístolas postales,
al igual que la mayoría de las mariposas, 
ya sean monarcas o plebeyas,
aunque feliz, tienen una vida muy corta:

No más allá de unos pocos días
a contar desde el día del Nacimiento de Niño 
en el Portal de Belén
hasta la noche del Fallecimiento del Año 
en la Puerta del Sol.

La mía no.

Julio
… … …

Para mis viejos amigos:

Los vientos de la vida nos inducen a veces a abandonar puertos, puertas abiertas y amigos a partes iguales y a cambiarlos y sustituirlos por otros nuevos que no por ello son necesariamente mejores. Son sencillamente más útiles para la ocasión. Y los amigos están para eso: para usarlos, para ab-usarlos y para abandonarlos cuando ya no se les puede exprimir más porque de tanto sacarles el jugo no dan más de sí.

Hay, sin embargo, un día, una vez a al año, que conviene darles una alegría: decirles que te acuerdas mucho de ellos aunque no sea verdad, que no los olvidas aunque te cueste recordar su nombre y que los llevas en el corazón, lo cual sí que es cierto pero en un rincón del mismo tan lleno de polvo y de telarañas que es sumamente difícil encontrarlos si es que alguna vez te da por ir a buscarlos; o debajo de la alfombra, que es el lugar más discreto (mi predilecto) para esconder aquello que más quieres, que más amas, o entre los muebles viejos y apolillados del trastero.

No sé cómo te llamas ni el día que te conocí ni cuándo ni por qué deje de verte, de hablarte, de llamarte y de escribirte. No sé a qué te dedicas ahora ni en qué ocupas tus ratos libres si es que los tienes. No sé si vives.

Me acuerdo mucho de ti y no te olvido, (aquí debería poner tu nombre pero no lo recuerdo).

Tu amigo que no te …

… … …


Durante estas navidades he estado preparando mi felicitación, como casi todos los años y como hace todavía una pequeña parte de los que respiramos y aspiramos esencia de occidente y fragancia de cristiandad en esta mitad del mundo.

Ha sido preparada a la luz de las velas de la noche y al calor de las llamas de la lumbre, con esmero y con mimo de jardinero (trece velas exactamente como ésta para que soples y cantes tu “Cumpleaños Feliz”).

Los yogures caducan. Las felicitaciones de Navidad y Año Nuevo también. Llevan en la tapa una leyenda que dice: Consumir preferentemente antes de DD/MM/AA.
Este dato sin embargo no quiere decir que no se puedan consumir sino tan solo que han perdido parte de sus cualidades pero matar, lo que se dice matar… no matan.

En mi felicitación pone: “Consumir preferentemente antes de 20/03/2013”, coincidiendo con el equinoccio de primavera. Es por eso que me he animado a felicitarte el nuevo año aunque sea con unos días de retraso. Todavía estoy a tiempo. Después de esa fecha ya no me hago responsable.

Antes de que llegue el comienzo del nuevo año chino, el de La Serpiente, y antes de que llegue el comienzo de la primavera, cuando ya también los cristianos ortodoxos han cruzado la línea divisoria de su propio calendario…  

         (… y aprovechando el paréntesis de los días sin clase entre dos cuatrimestres…)

Aquí va mi felicitación para este nuevo año que comienza cada día:


Este año las uvas han sido más pequeñas que de costumbre, y negras, como el futuro. Me encargué yo de hacer los paquetitos para todos. Éramos catorce. Como eran negras y pequeñas puse trece pero solo dieron doce campanadas. Una sobró. La hemos guardado para el año que viene, o para el día que convenga. Tal vez para el día del Ayuno. Después de tantas cenas de las cuales están las sepulturas llenas y las arcas del tesoro vacías hemos decidido juntarnos de nuevo para ayunar. Después, cuando dé la una, nos tomaremos la uva que nos sobró. Y nos volveremos a besar. Trece besos otra vez como en la última Cena. Éramos catorce y seremos catorce. Trece besos (13=12+1) Doce de amistad más Uno de amor apasionado, ASÍ con mayúscula, a la Española, pues ya se sabe que la española cuando besa es que besa de verdad y a ninguna le interesa besar por frivolidad.

Yo tuve suerte con la que a mí me tocó.


Estoy impaciente por repetir.


A ver si no lo posponemos demasiado, que el tiempo vuela y se nos está echando encima la Semana Santa y no quiero que el Beso, ese beso que yo añoro y que espero como nieve de enero o de febrero (no quiero esperar al agua de mayo) y que sé que ella desea tanto como yo, se me junte con el Beso de Judas.


¡Que nadie me obligue a tener que elegir!


Notas:
Un año no es un numero entero de días, ya que dura 365.2422 días.
Un año tampoco es un número entero de meses lunares.
Un mes lunar dura aproximadamente 29.53 días, por lo que en un año caben 12.37 meses.
Periodo sinódico (lunación) = 29.53 días
Periodo sidéreo (revolución) = 27.3 días.
¡A mí me caben 13, una docena larga, y aún me sobran diez días! Para ayunar o para cenar… ¡y para besar!

Hay 40 calendarios distintos. No se ponen de acuerdo en el día que comienza el año. Para mí empieza hoy.

¡Ah! ¡Y feliz 2014!


El fin del mundo ya pasó.
Ahora estamos en el otro lado.
Dos mil doce ya es pasado.
Resucitó el Ave Fénix.



 La Muerte



Este arcano representa la muerte, pero no como fenómeno físico, sino como transformación interior que forzosamente y con angustia acarreará la disolución urgente de viejas relaciones. Hay que cortar los cordones y lazos, hay que liberar a las almas prisioneras de sus ataduras. Este proceso transita con dolor porque la destrucción y la pérdida del vínculo generan muchísima tristeza, melancolía y depresión. Al romper los lazos se tiene ganada la mitad de la batalla y se consigue parte de la victoria; cuánto más grande sea el deseo de aferrarse a las viejas relaciones, más difícil de aceptar será la muerte. El Fénix alza el vuelo una vez que el fuego de la conversión ha consumido todo, reduciéndolo a cenizas. Todo el mundo sabrá que ha sucedido, esta energía es muy fuerte como para pasar desapercibida, hay una transformación pública por la evidencia del cambio. El dolor moral sufrido será beneficioso a lo largo de la vida.

(DE UNA PÁGINA DEL TAROT HALLADA EN LA RED)



¡Bienvenidos a la Nueva Vida!

¡¡¡ Ánimo !!!

¿Qué tal vas?
¿Necesitas ayuda?


Aquí un amigo. Para lo que haga falta.



Inicio astronómico del invierno de 2012

El invierno de 2012-2013 comenzará el viernes 21 de diciembre a las 12h 12m hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional - Ministerio de Fomento). Esta estación, la más corta del año desde hace algunos siglos, durará 88 días y 23 horas, y terminará el 20 de marzo de 2013 con el comienzo de la primavera.”
Hemos dejado atrás “la noche más larga”. Ha comenzado el año nuevo, más largo que de costumbre:
¡Dos mil trece! ¡Dos mil trece!
¡Bienvenido, Dos mil trece!
Trece meses de tamaño para un año demasiado me parece.
Este nuevo que comienza tras la cena, ya sin pena
que incremente tu condena grandemente,
trece huevos por docena se merece.





Feliz año te requiero,
compañero de camino, adivino del presente
y certero cazador de incertidumbres,
abnegado labrador de dudas sin ayuda.

El puchero donde danzan los garbanzos,
a la sombra de una zamba, de un fandango,
de una samba o de una rumba que se comba
por el viento huracanado y la tormenta sin templanza
del son sin fin de una zambomba, está en la lumbre,
y el futuro ya maduro, trascendente,
es seguro e inminente.

Disfrutemos del momento del presente y del ahora
y de la eterna inmensidad que se nos nubla 
y se nos vela y que se esconde
en el centro del punto sin materia, 
sin memoria y sin historia de un instante,
y brindemos por la hora y en la hora 
en la que se alzan los brazos
para que brinden las copas mientras los besos se rinden
ante las bocas solícitas de los amantes.

Feliz año, romero, peregrino, camarada
que hoy compartes tu velada y tus sueños y tu mano,
aquella con la que esculpes tu verso 
y con la que pintas de color tu canto y tu brazo,
el mismo que levanta al alto 
tu alada bota rebosante de sagrado vino
para tejer con su fino hilo morado 
el sembrado desbrozado que la reja 
de tu arado hirió con surco firme 
en el campo yermo del olvido
y en el corazón errante y vagabundo 
de tu in Fidel amigo.



¡Que los Hados y las Hadas te sean propicios!

¡Que los Reyes Magos te colmen de regalos!

… … …

¡Que las Huríes del Edén endulcen con sus mieles
e iluminen con las llamas de sus velos 
y las velas de sus tules
tus auroras y tus atardeceres…
y den calor y color
a tus noches!

… … …

Y si eres Hurí…
 

¡Que el Príncipe del Serrallo te elija a ti!









Tarde o temprano...


¡Volveré! 
Te lo aseguro.

(Probablemente el próximo bisiesto, un 29 de febrero.)

(Ahora voy a continuar con el reparto.)

(Es el día de la poesía.)