domingo, 9 de junio de 2019

LA REBELIÓN DE LAS MUSAS




La Rebelión de las Musas. 

(Extracto de un cierto
ensayo sin errores,
con un toque de distinción
que, sin llegar a mayores,

requiere de tu atención,
prestada sin comisión
ni deuda ni obligación
ni cargo a débito incierto.)
___


"Yo creí que era una musa
la que versos me dictaba
y para mejor me lo creer
dile cuerpo a su figura

de joven virgen mujer,
de veintitrés la su añada;
así como quien dice,
de reciente cosechada.

Desta forma yo escribía
y en la oír me deleitaba;
si los ojos bien cerraba
os juro que la veía...

¡y cuánto más, si apretaba!"
___


"Mas ocurrió que un buen día
tras una revisión de oído,
por parecerme que oía
como el cantar de un gran grillo
en medio de la sinfonía
del resonar de platillos,

consultele al otorrino,
que es un experto galeno
en lo referente al tímpano,
al yunque, estribo y martillo,
además de un cirujano
de grande fama y prestigio.
___


La sorpresa fue mayúscula,
que pareciera ridículo
al espectador más crítico,
al encontrar en la aurícula
un objeto tan minúsculo
organizándome el tráfico.

Como un espía furtivo,
en cerumen embozado,
camuflado en el embudo
del pabellón auditivo,
tras recodo de un cartílago
se ocultaba un pinganillo.

¡Todo mi gozo en un pozo!

Desvaneciose la aurora
de singular hermosura.
Esfumose la figura
de la hermosa dictadora
que otrora, sin más premura,
me fiziera dictadura.

Extirpome al fugitivo,
okupante de un refugio
donde encontrara cobijo
sin alquiler ni permiso;
sacóle de su escondrijo
a fuerza con sus tenazas.

Arrojolo a las fieras, lejos,
en la arena de algún circo
que por la aldea pasara,
bailando al tiempo y al son
de alegres titiriteros
y al ritmo de la comparsa.
___

El pabellón de mi oreja
quedó en silencio y sin fiesta
tras el final del concierto
desta manera y aquesta;

ningún cantar manifiesta
la pérdida de este grillo,
ni siquiera el estribillo
del cantautor de esta gesta.
___

Por más que aprieto los ojos
no veo ya a esa figura
tan deslumbrante y galana
que alegraba mi mañana
y encandilaba a mi ojillo;

En jaula no canta el grillo,
por más que de oro lo sea,
ni calandria en mi ventana
ni ruiseñor en alfeizar

ni el amarillo canario
ni el estridente jilguero
ni siquiera un gorrioncillo
que llore su cancionero."

'Se me acabaron las ganas
y la hoja del calendario.
Aquí concluyo hoy mi diario;
quizás retornen mañana."


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